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Crónica del 72SSIFF pt. 1

  • Foto del escritor: María García Bautista
    María García Bautista
  • 1 oct 2024
  • 5 min de lectura

Actualizado: 10 oct 2024

Creo que puede resultar interesante plantear y compartir aquí un esquema de mi primera, y espero que no última, experiencia en el Festival de Cine de San Sebastián. Esto es, la vivencia del mismo desde la recogida de la acreditación, que no me fue posible dado que llegué después de la hora límite y Rodrigo tuvo que hacerlo por mí para no quedarme sin ver The Substance esa misma noche, hasta la recepción del palmarés en la sala de prensa; pasando por los aplausos al ritmo del tema musical del festival al inicio y los vitoreos al final de cada proyección, el visionado de hasta cuatro películas diarias, las sesiones a las ocho y media de la mañana, las carreras para llegar a tiempo, las cancelaciones y reservas a última hora, los cambios de asiento, los paseos por la playa de la Concha hasta llegar a los cines Antiguo Berri, las cantidades ingentes de café, la alimentación a base de bocadillos y hamburguesas, las alfombras rojas y los encuentros con famosos, las ruedas de prensa o incluso que Almodóvar volviera a sentarse para firmar mi dvd de Dolor y Gloria cuando estaba a punto de irse de la sala.

Mi estancia en San Sebastián por motivos laborales se dividió en dos partes: de viernes 20 a las 20:00h a domingo 22 a las 20:45h y de miércoles 25 a las 20:00h a domingo 29 por la mañana.


El Viernes 20 pude disfrutar de la primera proyección de The Substance en España, enmarcada dentro de la Sección Perlak del festival, a las 22:30h en el Teatro Principal. La francesa Caroline Fargeat plantea el argumento de su película en dos escenas al comienzo de la misma: la yema de un huevo dividiéndose en dos y la estrella en el paseo de la fama de Elizabeth Sparkle sufriendo las consecuencias de la exposición y del paso del tiempo. Escenas que, junto a la introducción de los personajes de Demi Moore, Dennis Quaid y Margargaret Qualley pueden resultar obvias, algo que tampoco considero un problema en un cine que reniega de toda sutileza y que hace alarde de lo basto. La directora trabaja aquí a través de la hipérbole argumental y formal: lucha entre juventud, belleza y sexualización extrema -y- envejecimiento, degradación física y body horror vehiculada por unos movimientos de cámara, edición, montaje, fotografía y sonido exagerados; y se consolida dentro del marco del cine de la Nueva Carne tras Revenge (2017).


El sábado 21 comencé la jornada cinematográfica a las 11:30h en el Teatro Principal viendo el remake de la propia película de 1998 del japonés Kiyoshi Kurosawa, Serpent's Path, de Sección Oficial. Una historia de venganza con un título maravilloso que, si bien está repleta de los rasgos más característicos del cineasta, esto es su forma de dirigir y de crear suspense en cada plano/fuera de plano a través de la iluminación y la puesta en escena, el guión y el planteamiento de los personajes no terminan de convencerme: el protagonismo otorgado al personaje de Kho Shibasaki me hace sospechar del posible giro que finalmente se lleva a cabo y que me decepciona un poco en su ejecución. Hay momentos en que llego a cuestionarme si estos fallos son o no intencionales y parte de la atmosfera cómica que envuelve al filme, esperaba algo más del director de Cure (1997) y Tokio Sonata (2008).

Continué viendo Emilia Perez del francés Jacques Audiard y Emmanuelle de la también francesa Audrey Diwan en los cines Antiguo Berri a las 16:00h y 18:45h respectivamente, tomando una coca-cola zero entre medias.

La primera, de Sección Perlak, es una aproximación musical a un tema complejo: la transición de género de un jefe de cartel mexicano con la ayuda de su abogada. Es ahí, en la originalidad y las canciones donde encuentro su punto fuerte, además de en las arrolladoras actuaciones de Zoe Saldaña y Karla Sofía Gascón; a pesar de que tenga un guión ambicioso que no termina de cerrar todas las líneas argumentales que abre y una actuación y acento de Selena Gómez poco convincentes. Todos los fallos nacen de la raíz: la anteposición de la transgresión al conocimiento de México y la elección de un casting no mexicano que provocan la desconexión de lo que se cuenta.

La segunda, de Sección Oficial, narra el viaje a Hong Kong de una mujer, interpretada por Noémie Merlant, que trabaja como supervisora en una cadena hoteles de lujo, que se encuentra bloqueada sexual y emocionalmente hasta que coincide con un hombre misterioso que le ayuda a recuperar el interés, en una película que perfectamente podría aglutinar los descartes de 2046 (2004) y de la nueva serie de Wong Kar Wai, Blossons Shanghai (2023). Desarrolla una premisa a priori interesante, que fracasa en su gestión, básica y superficial: diálogos forzados y situaciones que dan pie a sentir cringe. Me hizo gracia que alguien gritase: ¿ya está? cuando saltaron los créditos tras un cierre con el clímax de la protagonista al que no termina de llegar la película. Resulta chocante que comparta dirección con la maravillosa adaptación a la pantalla de la obra de Annie Ernaux, El Acontecimiento (2021).


El domingo 22, fecha coincidente con la inauguración del otoño, madrugué para ver la película de Sección Oficial Cuando Cae el Otoño del francés François Ozon  en el Kuursal 1 a las 8:30h. Una entrañable historia del director de Verano del 85 (2020), En la Casa (2012), Jóven y Bonita (2013) sobre la reinserción, el perdón, la familia, la amistad y la soledad en la vejez en que la protagonista, Hélène Vincent, es una anciana exprostituta a quien su hija repudia, que pasa sus días recogiendo setas con su mejor amiga; que se vuelve turbulenta en el momento en que, a raíz de cierto suceso clave, comienza a jugar con el espectador haciendo que este se cuestione la inocencia y la culpabilidad de varios personajes. Es justo ahí donde encuentro los fallos: ambiciona tanto la incertidumbre que termina resultando incoherente y reiterativa.

Seguí viendo otra película de Sección Oficial, The End del danés Joshua Oppenheimer, a las 11:30h en el Teatro Principal. El segundo musical del festival, esta vez a cargo del director del documental The Act of Killing (2012), nos enseña una realidad postapocalíptica a causa del cambio climático desde la perspectiva de uno de los responsables del desastre, Michael Shannon, y su familia: viven en solitario en un lujoso búnker diseñado milimétricamente por el personaje de Tilda Swinton hasta la llegada de una chica proveniente del exterior, quien hace que todos cuestionen la realidad que se han inventado para escapar de la culpa, siendo esta mentira la única realidad conocida por el personaje de George MacKay, ya que ha nacido y se ha criado en ella. Curioso examen de los verdugos y de su disonancia cognitiva al colocarse la etiqueta de víctimas realizado a través de números musicales que, a pesar de ser clásicos, son utilizados como recurso para mostrar la claustrofobia y el reducido espacio en que se desenvuelven.

Finalicé la jornada y la primera parte de mi presencia en el festival con la que para mí fue la sorpresa del mismo: My Eternal Summer la ópera prima de la también danesa Sylvia Le Fanu, enmarcada en la Sección Nuevos Directores. Cuenta desde el cariño y una sensibilidad preciosa el último verano de una mujer enferma que vive junto a su marido y su hija adolescente en una pequeña casa de campo sin cobertura, con todo lo que esto supone: observa con delicadeza la rutina, cuidados, evasión, miedo, ternura, etc., midiendo cada escena y cada plano para ajustarse a las emociones que contienen y que quiere transmitir sin resultar excesiva, poniendo el foco principalmente en la hija y en la relación que mantiene con su madre.



 
 
 

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